-¿En qué piensas? – susurré, mientras me abrazaba a él.
-Sigo buscando la cuadratura del círculo -dijo, como ausente.
-Tranquilo, la encontraremos.
Solo escuchaba la música que nos abrazaba a los dos. No pensé en lo que sus palabras significaban en realidad. Él se estaba despidiendo desde que todo empezó. Yo estaba convencida de que trataba de resolver el enigma de nuestra mala conciencia.
Nunca se trató de nuestra conciencia. Solo de la suya.

Antes de dispararme, le dio al stop del reproductor de música. Jamás se dio cuenta de que había encontrado su tan buscada cuadratura.