1. Una piara bipersonal

El día que decidí pasar de rata a cerda, llovía a cántaros. Todos los usuarios son muy listos y parece que los trolls son tan comunes como un resfriado y tan aburridos como una sesión del Congreso. Entonces también, lo que ahora son una casta.  A nosotras nos pillaron una manía de tardes de sillón a 50€ la hora. Y eso que solo nos comentábamos en los respectivos blogs para animarnos, salvo cuando alguien nos atacaba por disentir con la vida en general. Lo pasamos mal, pero también nos reímos a gusto. Es lo que tiene hacer frente común. En solitario lo pasas mal, te comes la olla y te cagas en todos los dioses. En plural, lo disfrutas haciendo sangre; te cachondeas del listo o la lista a costa de cualquier detalle: una sombra en su foto de perfil, un ojo que mira mal o su pose, presuntamente Eastwoodiana, con dos peazo de pistolones. No creo que por la otra parte fuese muy distinto. De hecho, siempre he pensado que tenemos menos peligro mi hermana y yo juntas que ciertas personas en solitario.

Nos llamaban ratas. Tardé lo mío en entender por qué; aún hoy, no puedo jurarlo, pero creo que fue porque huimos de una plataforma de blogs, de las pioneras, porque ya no nos ponía ni su tono ni su funcionamiento. Claro que quien motivó la huida fue la misma persona que nos bautizó tan amablemente.

Tanto me tocó los cojones el temita, que la rata fue durante unos años nuestra mascota, imagen, inspiración y excusa. Vamos, que muchas gracias y tal. Mi rata. Nuestra rata.

Me llamo Hope. Así me he llamado durante años en la Red, la mayor parte de las veces. Nunca me escondí; he tenido otros muchos nombres, como cuatro. En cambio mi hermana, mucho más guerrera, siempre se ha llamado Murron, pero se inició en los lares blogueros como Macaria, una maruja muy sesuda y mal hablada.

Yo era la políticamente correcta. Ella, la perra inmisericorde. Juntas fuimos Proyectos CPC y aunque nos ha costado lo nuestro, somos conscientes de que nos guste o no, nos separaron al nacer. Es la única explicación para que una madrileña de casta y una catalana de pro se hagan amigas-confidentes-biokleenex-hermanas-¿amantes? No, espera, ese tema quedó zanjado: ambas somos partidarias del uso y disfrute de hombres completos, no nos va la alternativa. Pero en el resto, teniendo en cuenta el kilometraje que nos separa, que a día de hoy mantengamos en facebook nuestro parentesco de (mala) leche es un hito histórico.

Hermana. Sister. Pues ala. Hemos llegado a ser tan conscientes de nuestra unión más allá de la teta, que ahora nos comportamos como hermanas de sangre. Nos llamamos una vez al mes. Bueno, yo le llamo una vez al mes. Ella a veces me contesta y a veces no está. O no lo oye. O ve la llamada y luego no me la devuelve. Lo dicho: familia de pleno derecho.

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