En la oscuridad conjuro tu nombre
Con la magia que mi alma esconde
Más el nombre que en silencio conjuro
No es, amor, el de tu ángel oscuro
Conjuro el tuyo, el que siempre conocí
Con el que de un engaño aprendí
No el sobrenombre que tú quisieras
¿Demonio?, ¿Lucifer?, elige cualquiera
¡Repite!, ¡Repite!, solo es tu quimera
Me conviertes de nuevo en veleidad
Cuando un ángel de luz para ti era
Reducto de calma en tu tempestad
Un ángel travieso y juguetón,
que de vez en cuando te canta una canción
¿Ingenua y poco sabia, quizá?
¿Frágil de razón?
La que besaste ¿por coacción?
Soy luz que persigues cuando ciego te ves
mirando al pasado, tu presente al revés,
tu deleite y engaño, tu nostalgia infinita
cada vez que asoma lo que en ti dormita
¡Sigue decretando feliz tu maldad!
¡Alardea de falsa vanidad!
No es demonio, sino humano
el que presume de poseer Su mano
Tendrás más silencio del que pedías
Puede que la bofetada que merecías
Por momentos soy humana también
y reacciono mal a tanto vaivén
El silencio que ansías, la soledad,
las excusas que pones con tu edad,
la distancia que tanto aprecias, en verdad
son solo velos de tu Humanidad
No por demonio ganas libertad
Ni te aseguras de lejos la soledad
No me engañas, no, con tu crueldad
Más humana no puede ser, en verdad
Humano es el miedo de errar y sufrir
Huir de un posible, ignorar el vivir
No de un cuerpo, más de un alma yerma
De aquel amor que la razón enferma
En esta causalidad no cabe el rencor,
ni el personaje endemoniado,
Solo un mensaje mudo, ¡demoledor!
Y un deseo: tenerte a mi lado.
© 2021 Hope S. McKay